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A la hora de resumir en pocas líneas
las razones por las que el ajedrez podría ser recomendado como
herramienta pedagógica hay que destacar que los beneficios de su
enseñanza y práctica se desarrollan en una triple vertiente:
desarrollo intelectual, formación del carácter y formación en
valores.
Resulta ampliamente reconocido el
valor del ajedrez como instrumento eficaz de desarrollo
intelectual: entre otras cosas ejercita la memoria (secuencia de
jugadas ensayadas), enseña en el uso de la lógica y los procesos
de razonamiento (planificación y cálculo de variantes) y
estimula la capacidad del individuo para trabajar con espacios
abstractos (visualización del tablero). Incluso a un nivel más
elemental conecta con disciplinas tan esenciales como la geometría
(filas, columnas, diagonales) y la aritmética (valor de las
piezas).
Algo menos conocido, sin embargo, es
el hecho de que la práctica del ajedrez contribuye positivamente
a la formación del carácter: por ejemplo, la necesidad de
realizar una jugada implica tomar una decisión; esto supone un
ejercicio realmente útil para los más jóvenes: si la posición
es inferior hay que elegir el menor de los males; si es superior
aprenden a no confiarse. Si a ello unimos la presencia del reloj,
tal como sucede en las competiciones ajedrecísticas, obtenemos un
entrenamiento de tipo superior recomendado sólo para jugadores
avanzados.
En tercer lugar, dentro de los
beneficios derivados de incluir la enseñanza del ajedrez en las
escuelas, no habría que olvidar lo mucho que puede aportar como
elemento positivo en la formación de valores: por poner un
ejemplo significativo destacamos la facilidad con que el educador
puede inculcar el respeto a las reglas y al oponente: el ajedrez
pierde la gracia si no se respetan los turnos de juego o las leyes
que rigen los movimientos de las piezas, y esto el alumno lo
aprende enseguida y lo acepta como algo norma, ¡ todo un logro!
Efectivamente, el profesor de ajedrez
cuenta con una gran ventaja: el ajedrez es un juego, y como tal,
es aceptado con agrado por los alumnos que, casi sin darse cuenta
van aprendiendo conceptos y desarrollando actitudes que van mucho
más allá de los aspectos puramente lúdicos o competitivos. Eso
es algo que sin duda otorga un gran valor al ajedrez en el entorno
escolar. (Prólogo de Miguel Illescas del libro “El ajedrez un
juego educativo”)
ELEMENTOS
PSICOLÓGICOS
Cuando una persona entre los 4 y los
13 años aprende la asignatura del ajedrez quedan implicados
factores psicológicos en al menos las siguientes áreas:
Memoria
Atención
Percepción (sensorial y social)
Cálculo
Interacción social
Disciplina mental/constancia/Motivación
AJEDREZ
PARA ENSEÑAR VALORES
El trabajo de los valores es un punto
muy importante en el proceso de la Reforma Educativa. Algunos de
los valores que fomenta el ajedrez son los siguientes:
RESPONSABILIDAD:
El ajedrez requiere ser responsable desde el primer momento en que
estas recibiendo las primeras nociones debes ser lo sufientemente
responsable para asistir a las clase para poder progresar.
SINCERIDAD:
El ajedrez se rige por unas normas estrictas, pero muchas veces
estamos solos ante nuestro contrincante y el ajedrez te enseña
que debes ser sincero y admitir si has realizado alguna incorrección.
Por ejemplo: si tocas una pieza la debes mover, pero tienes la
opción de mentir y decir que no la has tocado, los profesores
tienen aquí un buen ejemplo para enseñas al alumno a que se
sienta orgulloso de decir siempre la verdad.
CONFIANZA:
La confianza se alimenta de sentirse una persona respetada,
comprendida y que realiza una actividad con un prestigio
intelectual.
AUTOESTIMA:
El ajedrez contribuye a mejorar el concepto que tenemos de
nosotros mismos de nuestra valía personal y des nuestras
capacidades intelectuales.
CREATIVIDAD:
En cada jugada el ajedrez te plantea el reto de crear belleza, de
encontrar las mejores jugadas posibles a través de un plan lógico
que te conduzca a mejorar tu posición.
AMISTAD:
El ajedrez fomenta las relaciones de amistad entre los
practicantes estableciendo un fuerte vínculo de intereses
comunes.
RESPETO:
El ajedrez requiere respeto hacia los rivales, nunca se puede
menospreciar a nuestros contrincantes. El ajedrez también te enseña
a respetar el material que utilizas, a recoger las piezas, el
reloj, etc.
JUSTICIA:
En ajedrez debes aprender a respetar las normas de juego que son
iguales para todos los jugadores. También es imprescindible
conocer tus derechos y tus deberes reglamentarios.
COOPERACIÓN:
Aunque el ajedrez es un deporte individual es muy habitual
realizar competiciones de equipos que contribuyen a fomentar el
valor de la cooperación.
SOLIDARIDAD:
El ajedrez no distingue entre sexo, raza, idioma, edad, creencias,
problemas físicos. Tiene un lenguaje universal que permite su práctica
a todo tipo de personas.
CORTESIA:
Las formas son importantes en ajedrez. Por ejemplo: El saludo
antes de comenzar y al finalizar la partida.
ORDEN:
Se refiere a un orden mental. El razonamiento en ajedrez debe ser
muy disciplinado para no mezclar variantes de juego.
ESFUERZO:
El ajedrez habitúa al esfuerzo mental del que lo practica. Este
valor es muy importante hoy en día en que los niños y jóvenes
están acostumbrados a guiarse por la ley del mínimo esfuerzo.
AUTOCRÍTICA:
Reconocer una mala jugada y aprender de tus errores es vital para
progresar en el juego.
CONSTANCIA:
Este juego fomenta el perfeccionamiento continuo y la constancia.
HONRADEZ:
En ajedrez la reglas son muy estrictas, esto hace que se fomente
de una forma muy potente este valor.
EL
AJEDREZ: DEPORTE, JUEGO Y ARTE
El ajedrez representa una lucha de
ideas, una batalla intelectual entre dos bandos, que pueden crear
con sus jugadas verdaderas obras de arte.
Por su carácter lúdico y formativo
el ajedrez es un juego muy recomendado para los niños en edad
escolar, ya que estimula el sentido de la responsabilidad y
prepara a los estudiantes para su vida como adultos.
El ajedrez desarrolla también la
memoria, la imaginación y la capacidad de concentración. Además,
y gracias a su poder pedagógico, favorece el razonamiento lógico,
fomenta la voluntad y habitúa al análisis y a la toma de
decisiones.
Para algunos pocos, este juego se ha
convertido en una profesión, desde que los organismos oficiales
del ajedrez elaboraron unas reglas fijas y organizaron
competiciones a nivel nacional e internacional, que otorgaron al
ajedrez su condición de deporte.
El ajedrez, contrariamente a lo que
pueda parecer, no es tan sólo un juego para gente muy
inteligente, porque con una capacidad normal, dedicación, práctica
y mucha afición se puede llegar a ser un buen jugador. Los
ajedrecistas forman una gran familia, tal y como proclama el lema
de la Federación Internacional de Ajedrez. “Gens una sumus”,
que expresa la unidad de todos aquellos que aman este excepcional
juego.
El ajedrez, ya sea juego, deporte o
arte, es, en definitiva, una práctica muy recomendable a
cualquier edad, sea cual sea la condición física del
practicante, y constituye una fuente de diversión inagotable que
acompañará a quien lo desee durante toda su vida. (Introducción
del libro: “Iniciación al Ajedrez” Editorial Paidotribo)
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